DE DÓNDE VINO EL MAL

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra,

y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos

era de continuo solamente el mal”. Génesis 6:5

La mayoría de los escritos sobre el tema del mal, dicen que el mal vino de un Diablo que se rebeló contra Dios en el cielo, el cuál es el causante de los problemas del mundo y el responsable de los pecados y males que cometemos a diario. ¿Será esto cierto?. Observa que la maldad en Génesis era de los hombres, y su mal era un designio del pensamiento de sus corazones. ¿De dónde sacó el hombre ese mal? La Biblia por todas partes señala al hombre como el origen del mal y del pecado y el único responsable del caos del mundo en que vive (Génesis 6:5)(Génesis 8:21)(Marcos 7:21-23)(Jeremías 17:9)(Santiago 1:13-15)(Santiago 4:1)(I Pedro 2:11) (1 Pedro 4:2)(Romanos 7:17)(Romanos 8:13)(Gálatas 5:16).

¿De dónde sacó Adán ese pecado de desobediencia? ¿De dónde sacó Caín ese acto malo de homicidio? El mal no fue alguien que le entró, sino algo que salio de Su libre albedrío. Dios hizo a Adán perfecto, pero una de las maravillas que le dio fue libertad, ¿Qué es la libertad? Es la capacidad que Adán tenía de ser una criatura libre o esclava; buena o mala; obediente o desobediente, justa o impía.
¿Fueron capaces Adán y Eva de pecar contra Dios? ¡Si!, porque ambos poseían una libre voluntad en doble sentido: Voluntad para el bien y voluntad para el mal. ¿De dónde surgió el mal? Surgió de un abuso de la libertad del hombre. Por eso, es que nadie puede culpar a Dios del mal, porque el mal es el escoger voluntario del hombre, porque de eso el hombre era capaz. Ellos fueron creados con la capacidad de la auto determinación.

Dios creó la libertad como un hecho; pero el hombre desarrolló el potencial de esa libertad que sólo desarrolló para el mal. Dios hizo posible el mal, pero el hombre lo hizo evidente por el mal uso de su libertad. ¿Qué hizo pecar a Adán? Nada lo hizo pecar, fuera de su libre albedrío original. El mal provino del abuso de la libertad moral que Adán tuvo como criatura libre. Dios permitió la entrada del mal a este mundo y si no hubiera sido así, sencillamente no habría mal en el mundo. Dios permitió el mal pero no lo impuso. Dios permitió el pecado pero no lo cometió. Aunque Dios permitió la entrada del mal y del pecado, también permitió la entrada de Cristo para salvar al hombre del mal y del pecado (1 Juan 3:8). Antes de pecar, Adán y Eva estaban inclinados hacia Dios, una vez que pecaron, quedaron inclinados hacia el mal y el mal quedó como una ley establecida o como una naturaleza adquirida en el pensamiento del corazón del hombre.  Pablo dijo en Romanos 7:21 “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. ¡Te das cuenta! El mal es una ley establecida en el hombre. El mal no está en las cosas, sino en la mente del hombre que no usa las cosas como debiera usarse. ¿Quién es el que mata? No es la pistola, es la mente de la persona. Nosotros somos la causa primaria del mal que hacemos.

La voluntad escoge porque el pensamiento del corazón desde hace rato ya escogió o se inclinó hacia eso. El mal y el pecado es un acto de nuestra propia responsabilidad. Nadie puede atribuirle pecado a otra persona. Yo soy responsable por mi propio pecado y por sus respectivas consecuencias. ¿Qué pasaría si Dios parara el mal en el mundo? Pasaría que al pararlo, Dios tenía que parar el albedrío del hombre. Destruir el mal es destruir el albedrío del hombre. Los seres con albedrío somos la causa del mal. El mal no puede ser destruido porque Dios destruiría a todos los seres con albedrío, pero para esto vino Cristo, para enderezar la inclinación maligna del hombre caído. Antes de que Cristo te salvara, tu albedrío estaba totalmente inclinado hacia el mal, pero vino Cristo y lo levantó para inclinarlo hacia Dios. La destrucción de mal equivale a la destrucción del albedrío. Cuando Dios destruye el efecto también destruye la causa. Al destruirse el mal se destruye el albedrío del hombre o el hombre mismo. Por ejemplo:  Dice Génesis 6:5 que “todo designio de los pensamientos del corazón de los antediluvianos era de continuo solamente el mal”. El V:6 dice que “a Dios le dolió en su corazón, haber hecho hombre en la tierra”. El V:7 dice que Dios decidió raer a los hombres que había creado. Pero antes de la destrucción Noé el pregonero de justicia les predicó 120 años y el V:12 dice  que toda carne se corrompió en su camino sobre la tierra.

¡Te das cuenta!, cuando Dios decide destruir el mal de la tierra, determina que el hombre se tiene que ir. Con la destrucción se termina el ser y por ende se termina el albedrío del hombre. Al irse el mal se va el albedrío del hombre y al quedarse el mal se queda el albedrío del hombre. ¿Por qué Dios permitió el mal? Para responsabilizar al hombre por el desarrollo del potencial de su libertad, y para manifestar en Cristo,  el remedio o la solución al problema del mal (1 Timoteo 1:14,15). ¿De dónde vino el mal? El mal vino del mal usado libre albedrío de Adán, porque fue creado con la capacidad de la auto determinación.
No es el hecho de cometer un pecado lo que lo hace a uno pecador. Uno es ya pecador antes de que el hecho sea cometido. ¿Cuándo peca uno? Cuando de Su propia concupiscencia o deseos inclinados es atraído y seducido. Cuídate de tus deseos. Pablo dice en Romanos 6:12 “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Por cuanto Cristo está en tú corazón,  el mal ya no puede reinar en tu vida.

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