La Fortaleza que viene de Dios

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el

poder de su fuerza.

Efesios 6:10

Observa que tú eres el que debes fortalecerte en el Señor, pero no te fortaleces en tus fuerzas sino en el poder de Su fuerza. Observa que debes fortalecerte en un poder, ¿Cuál es el poder en que debes fortalecerte? Romanos 1:16 dice “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios”. El poder en que debes fortalecerte es en el evangelio, porque es poder de Dios. El poder de Dios no es ritos, ni bullas religiosas, es el evangelio. Cuando entras en el evangelio, entras en poder, entras en el poder de Su fuerza.

El conocimiento de éste evangelio es tu fuerza en la que debes fortalecer en el Señor. Si no tienes evangelio, no tienes poder de Dios. El evangelio vivifica. El Salmo 119:25 dice “Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra”. Lo que vivifica es la palabra. Para que puedas fortalecerte en el Señor, debes tener la “palabra cerca”, Romanos 10:8 dice “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón”. Esto es palabra en tu mente y palabra en tu boca. Pablo dice en Efesios 6:17 que debes “tomar la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Debes tomarla en tu mente y en tu boca. La palabra se hace espada cuando tú la hablas. Está bien que le consultes al Pastor por un consejo, pero si tu eres maduro deberías tomar la palabra en tu boca, ¿Cómo haces eso? Pablo dice que debes tenerla cerca en tu boca y en tu corazón. ¿Por qué necesitamos fortalecernos? Necesitamos fortalecernos por dos cosas: a)- porque nuestra alma se abate, b)-porque vienen días malos.

Efesios 5:16 dice “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”, observa que los días malos tienen que ver con el tiempo. En medio de los días malos es donde necesitamos fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza. Efesios 6:13 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podías resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. Observa que al día malo hay que resistirlo. Por ejemplo: Hay naciones que tienen muchos días malos; días de violencia, días de desempleo, días de combate, días de robo, días de incertidumbre. En nuestros trabajos hay días malos. No se vende el producto. No se paga a tiempo el salario. Se juntan todas las deudas en un solo día. En nuestros hogares también hay días malos. Días de discusión. Días de resentimiento y zozobra. En la Iglesia hay días malos. Días donde se acumulan los recibos de agua, energía, luz, teléfono, Internet, y nómina.

¿Qué debemos hacer con esos días malos? Debemos resistirlos, pero ¿cómo? El V:16 dice “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podías apagar todos los dardos de fuego del maligno”. La fe es escudo que te ayuda a resistir el día malo. Pablo dice que el <día malo> es como un dardo de fuego del maligno. ¿Cómo fortalecerme en el Señor? Lo podemos hacer por medio de tres cosas: a)- por medio del espíritu de fe, b)- por medio de la oración, c)- y por medio de la actuación.  Pablo dice en 2 Corintios 4:13 dice “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. Efesios 6:18 dice “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. 1 Tesalonicenses 4:11 dice “Y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado”.

Cuando te veas dentro de un día malo, resístelo con espíritu de fe, resístelo con toda oración y resístelo trabajando con tus manos. Cuando un día malo se mueva en tu familia, todos en casa, deben tener el <mismo espíritu de fe> porque el espíritu de fe tiene un idioma <Creí, por lo cual hablé>.
Tiene que haber unidad en casa. El espíritu de fe elimina el espíritu de la cobardía, Pablo dijo en 2 Timoteo 1:7 que “Dios no te ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Cuando todos en casa hablan el mismo espíritu de fe, ¿Qué pasa? Que el día malo se va de tu mente, de tu boca y de tus emociones. La cobardía es algo que paraliza tus emociones en el día malo, pero ¿cómo fortalecerme? Hablando el mismo espíritu de fe. Por ejemplo: Cuando los 10 espías incrédulos regresaron de Canaán y le dijeron a Moisés y al pueblo, que era imposible heredar la tierra prometida debido a los enemigos que habitaban allí. Israel tuvo un día malo, pero solamente Caleb tuvo un día bueno, porque el dijo: “Dios no me trajo hasta aquí para volver atrás, me trajo aquí a poseer la tierra que el me prometió”. Eso es hablar el mismo espíritu de fe. Mientras 10 tuvieron un día malo, Caleb tuvo un día bueno, ¿cómo hizo? Caleb habló, creyó porque tuvo el mismo espíritu de fe “creí, por lo cual hablé”.

Lo primero que debes hacer para fortalecerte en un día malo es tener el mismo espíritu de fe de la palabra, lo segundo que debes hacer, es orar con toda oración. La expresión toda oración implica que hay varias clases de oración. Pablo nos enseña cuatro tipos de oración. En Filipenses 4:6 hay oración de petición y oración con acción de gracias. En Hebreos 4:16 hay oración de Socorro. En Efesios 1:16-18 hay oración de alumbramiento.

La oración de petición es cuando estés afanoso. El afán es algo que afecta tus pensamientos y tus emociones. Pablo dice “sean conocidas vuestras peticiones y la paz de Dios guardará vuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús”. La petición que tú debes hacerle a Dios es que “Su paz guardé tu corazón y pensamiento”. La oración con acción de gracias es para disfrutar lo que Dios te ha dado y ha hecho por ti. Este tipo de oración es el antídoto para los afanes. La oración de socorro sale del trono de la gracia. La gracia es un trono y es un evangelio. En 2 Corintios 12:9 Pablo tenía una debilidad en su carne, él hizo la oración de socorro, le pidió al Señor tres veces que le quitará esa debilidad y observa la respuesta que salió del trono de la gracia: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.  La gracia fue el socorro de Pablo. Esa gracia lo arropó en medio de su debilidad hasta que partió con el Señor. La oración de alumbramiento es para que Dios te de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Dios. Observa que la “sabiduría y la revelación” es para que algo dentro de ti sea alumbrado y es tu entendimiento. ¿Por qué necesitas la oración del alumbramiento? Porque tu entendimiento todavía tiene muchas tinieblas, muchas ignorancias en doctrinas bíblicas.

Pero cuando Dios te revela o te explica a través de tu Pastor y maestro, ¿Qué le sucede a tu entendimiento? Que es alumbrado, que le entra luz, le entra conocimiento y comienzan a salir las ignorancias o las tinieblas de tu mente.
¿Cómo fortalecerme en el Señor? Escuchando a mi Pastor y maestro. Efesios 4:11 dice que te Dios constituyó un pastor y maestro para perfeccionarte para la obra del ministerio. Tú deber es estar bajo la cobertura de ese perfeccionador. Yo como tú Pastor y maestro no te perfeccionó con ritos ceremoniales ni programas para tu cuerpo, sino que te perfecciono con conocimiento para la vida de tú espíritu, pero el crecimiento lo da Dios, no el Pastor ni el Apóstol.
El perfeccionamiento por conocimiento te lo da el Pastor, pero el crecimiento de lo da Dios. Pablo hablando de los dones en Romanos 12:6,7 dice “De manera que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada…el que enseña, en la enseñanza”.

Al Centro Internacional Cristiano, Dios le ha dado un perfeccionador, le ha dado un hombre con el don de la enseñanza, ¿para qué? Para que todos lleguemos a la unidad de la fe, a la misma unidad del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto en conocimiento, que es la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Te fortaleces en el poder del Señor, por medio del espíritu de fe, por medio de la oración y por medio de la actuación. Pablo dice que para que podamos tener tranquilidad, debemos ocuparnos en nuestros negocios y trabajar con nuestras manos. Esto es actuar. Activa el arte que sabes sea que lo trabajes con tu mente o con tus manos. Te fortaleces en el Señor cuando activas.

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