“Que Fiesta … la que VIVIMOS!”

“Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.

Lucas 15:25-32

Todo el que esté reinando en la gracia, tienes que estar de fiesta. En la parábola del hijo prodigo había uno que estaba reinando en gracia y otro era un legalista, ¿Cómo distinguir a un legalista? Se distingue por medio de su crítica actitud. La parábola dice que el hijo prodigo se fue a una provincia lejana y allí se malgastó la herencia viviendo perdidamente. Cuando volvió en sí, regresó a la casa de su Padre y con entusiasmo le hizo una fiesta y regocijo. Pero, ¿Cuál fue la reacción legalista de su hermano mayor? Leámoslo en los Vs: 25-28. ¡Te das cuenta! Así son todos los legalistas ¡unos aguafiestas!. El hermano mayor no comprendió el tipo de gracia que el Padre le estaba manifestando a su hijo prodigo. Este hermano mayor estaba concentrado en los bienes que su hermano se gastó, pero el Padre estaba concentrado en el hijo que volvió.

En las iglesias hay dos tipos de hermanos: Los legalistas y los reinan en gozo. Los legalistas como el hermano mayor no tienen tiempo para la fiesta, ellos sólo quieren trabajar, hacer penitencia, ayunar, vigilar, reprender al diablo. Así son los legalistas, ellos nunca están felices, cuando ven que otros danzan con la música se enojan y se van. ¿A qué vino el hermano mayor del campo a la casa? Vino a espiar la libertad y la fiesta de su hermano menor. El rehusó convivir o vivir con la fiesta de su hermano menor. ¿Por qué los legalistas no quieren estar en una iglesia de gracia? Porque ellos no quieren convivir con los que estamos reinando con la Gracia otorgada por Cristo.

Observa, la reacción del hermano mayor hacia su Padre, dice el V:29 “Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.” Estas palabras parecen ser muy espirituales, pero en el fondo es una actitud religiosa, porque El no conocía la comunión con su Padre, sino el servicio hacia su Padre.

El verdadero enfoque en la gracia es la comunión que uno tiene con Dios más que la relación que uno tiene con el servicio a Dios. Tú puedes horizontalmente hacer muchas cosas aplaudibles hacia el prójimo, pero en gracia, lo que vale es tú comunión vertical con el Padre de gloria. ¿De qué se estaba perdiendo el hermano mayor y qué estaba resistiendo? Se estaba perdiendo de estar reinado en y estaba resistiendo la gracia que su Padre le manifestó a su hijo prodigo. Los legalistas son crueles con la boca, fíjate que en el V:30 el hermano mayor le dijo a su Padre: “Pero cuando este tu hijo…” observa que no lo llamó -mi hermano- sino -ese tu hijo- ¿Por qué? Porque los legalistas de las iglesias les gusta penalizar el comportamiento de los demás y no te aceptan como hermano si tú no estás en su legalismo basado en condiciones.

¡Dios ama el que sus Hijos REINEN EN LA GRACIA! Porque El mandó que reináramos en gracia por medio de Jesucristo (Romanos 5:21), ¿Qué es lo que hay en un reinado? Fiesta y regocijo. En la parábola, el reinado en fiesta estaba dentro de la casa del Padre no afuera. Observa que en el V:28 el Padre le rogaba a su hijo mayor que entrara a la fiesta, pero él no entró. ¿Cuál es tu comisión en esta tierra? Invitar a la fiesta de la gracia a todos los hermanos mayores (teólogos, apóstoles, profetas, evangelistas, líderes, pastores y maestros) que están fuera en el campo de los sistemas religiosos y legalistas. Algunos entrarán a la fiesta y otros no, pero la fiesta de la gracia continúa.

¿Qué hay en la casa del Padre? Juan 14:2 dice En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Tú mismo eres la casa del Padre, eres la morada de El, y como antes de la cruz, no había moradas, cuando Cristo resucitó, envió el Espíritu Santo y te preparó como lugar de Su morada, ¿Qué hay en la casa del Padre que eres tú mismo? Hay fiesta continua; libres de condenacion. Disfruta la gracia! Hasta que te mueras.

Fíjate lo que dijo el Padre del hijo prodigo en el V:32: “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” La razón por la cual el Padre hizo fiesta y regocijo fue que su hijo era muerto (perdido) y había revivido (hallado). Encontramos en Efesios 2:1 que <Cuando estabas muerto en delitos y pecados, Dios te dio vida (te dio Cristo)(te dio fiesta)>. Si un muerto, resucitará de una tumba, nadie haría un velorio, sino una fiesta. ¿En qué estamos en gracia? Estamos en una fiestodromo eterno. ¡Dios ama la diversión espiritual!.

Ahora, una fiesta es un asunto de comunión los unos con los otros. ¿Cuál fue el único que no estaba de fiesta en la parábola del hijo prodigo? El hermano mayor. El estaba fuera de la fiesta, refunfuñando, criticando, atacando, discutiendo con su Padre.

En Hechos 2:46 los bendecidos de la iglesia primitiva <perseveraban unánimes, comían juntos con alegría y sencillez de corazón> ¿Qué estaban haciendo? Estaban reinando en fiesta y regocijo. Pero en el mismo contexto habían en el V: 12,13 unos que estaban perplejos y otros se burlaban diciendo que estaban llenos de mosto o borrachos de vino. Esto es lo que produce la gracia de Dios ¡perplejidad y comentario! Aquellos cristianos estaban bajo la influencia del Espíritu santo y estaban cada día en el templo celebrando al Cristo resucitado. Nuestro reinado es un asunto de comunión, los que predicamos esta palabra de gracia, no podemos estar divididos, haciendo nuestros propios reinitos y armando nuestras propias carpitas, una para el apóstol, otra para el profeta, una para el evangelista y otra para el pastor. Esto no es reinado, es pura división y dónde se meta esto, ya no hay fiesta, sino tristeza.

Reinemos con alegría pero también con sencillez de corazón, porque la gracia de Dios es una fiesta de pleno regocijo en el Señor.

 

Proximo Blog: 1/17/2011

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