Los Dos Arboles Pt. 2

Los dos árboles son dos leyes (Romanos 8:2) dice “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Observa que aquí hay dos leyes, la ley del Espíritu de vida y la ley del pecado y de la muerte ¿Qué había en el Edén? Habían dos árboles, uno era el árbol de la vida y el otro era el árbol de la muerte. El primer árbol simbolizaba a la ley del Espíritu de vida y el segundo árbol simbolizaba la ley del pecado y de la muerte Cuando el hombre pecó, tomó dentro de sí mismo un estilo de vida, una manera de vivir avivada por la ley del pecado y de la muerte. La serpiente en Génesis 3 indujo al hombre a la fuente de la muerte. Adán no tomó la rama del segundo árbol, sino el fruto del conocimiento del bien y del mal. El fruto de un árbol contiene la semilla que es el poder reproductor de la vida. Dios en Génesis 1:11-12 estableció un principio, que todo árbol puede producir fruto según su propio género. Lucas 6:43-45 dice: “No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

El fruto y la semilla del primer árbol fue la vida y el del segundo fue la muerte. Toda semilla retoña en su propia tierra. Adán significa “tierra”. Cuando Adán comió del fruto del segundo árbol, la semilla de la muerte fue sembrada dentro de Adán y como tierra dicha semilla creció en él. El fruto de la ley del pecado y de la muerte fue sembrado en Adán. Esa ley creció en Adán y llegó a ser parte de él.
Vamos a descubrir en qué parte de Adán entró la ley del pecado y de la muerte. Primero, entró en su cuerpo, porque comió del fruto del segundo árbol (Romanos 7:23) dice: “pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.” ¿Qué le entró a Adán? Le entró una ley de una categoría contrastante. Pablo vio esa ley y es la ley del pecado. ¿Dónde la vio? La vio en sus miembros y era una ley guerreando contra la ley de su mente. Esa ley del pecado convirtió a Pablo en un cautivo de esa ley. Los miembros son las partes del cuerpo. Todos los miembros de Adán quedaron cautivos a la ley del pecado. Romanos 5:12 dice que por Adán entró el pecado en el mundo y pasó a todos los hombres. Todos los hombres desde Adána  Cristo tuvieron ley del pecado en todas partes de su cuerpo. Si había pecado en todas las partes del cuerpo, también había muerte por todos sus miembros. El pecado y la muerte como marido y mujer se casaron en el cuerpo del hombre, pero ese matrimonio fue anulado por Cristo en su cuerpo de  muerte (Hebreos 9:26-Hebreos 2:14,15.)

Pablo dijo en Romanos 7:20 “Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.” ¿A quién le echa la culpa de sus desgracias? A la ley del pecado. Esa ley es el “Yo pecador”. Gálatas 2:20 dice:”Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Observa lo que dice Pablo “Ya no vivo yo” ¿Cuál yo? El “Yo pecador”, mas vive Cristo en mi.  Lo que comió Adán del segundo árbol fue el “Yo pecador” y lo que recibió Pablo fue el “Yo Cristo”. El “Yo pecador” es la ley del pecado y el “Yo Cristo” es la ley del Espíritu de vida. Pablo testifica en Romanos 8:2 que la ley del Espíritu de vida me ha librado en Cristo de la ley del pecado y de la muerte. La ley del pecado es la que trajo condenación y el V:1 dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”.

Cristo es la incorporación de la vida, pero Adán fue la incorporación del pecado (Romanos 5:12) El pecado está personificado, (Romanos 7:17,20) dice “De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.” El pecado es como una persona que puede morar y forzó a hacer cosas contra la voluntad del hombre. El pecado personificado es más fuerte que el hombre mismo (Romanos 6:14) nos dice: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Ahora en Cristo, tu ya tienes algo más poderoso que la ley del pecado y es la gracia. Por gracia el pecado no se enseñoreará mas de nosotros.
Así como Cristo fue y es la incorporación de Dios, el pecado fue ya ya no es la incorporación del diablo. El diablo de la Biblia no es un espíritu en el aire, sino un hombre en la carne. El diablo no es ni nunca ha sido  “un ser físico o un extraterrestre” sino una abierta adversidad del pecado o de la carne, pero Romanos 8:3 dice que Cristo en semejanza de carne de pecado, condenó al (diablo) pecado en su carne, lo quitó de en medio pra que pudieramos reinar en vida y libertad-Romanos 5:17.

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