Más que Vencedores Prt.2

La carne no se mejora con guerra espiritual, ni con ayuno, oraciones y reprensiones. El único y bíblico remedio para la carne es no satisfacerla. Al no satisfacerla estás andando en el Espíritu y al andar en el Espíritu andas en victoria. Pablo dijo en 2 Corintios 2:14 que Dios nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús…”. ¿Cada cuánto nos lleva en triunfo? ¡Siempre!. Ya somos más que triunfadores. El que te lleva siempre en triunfo es Dios no tus ayunos, esfuerzos y penitencias. Si Dios es el que te lleva siempre en triunfo, entonces, el triunfo es por gracia y no por obras.

¿Cómo puedo mantenerme siempre en triunfo? Teniendo una actitud de dependencia en Cristo. Cuando tú te sales de la dependencia y entras en una actitud de independencia, es allí donde fracasas y caes. ¿Por qué cayó Adán y Eva en pecado? Porque se salieron de la dependencia de Dios y ejercieron su propia independencia. La dependencia se traduce como obediencia y la independencia como desobediencia. La caída del hombre es igual a la caída de un avión. ¿Por qué se cae un avión? Porque la ley de la aerodinámica es vencida por la ley de la gravedad debido a un error de tipo humano o técnico.

¿Por qué un avión puede volar y llegar de Miami a New York sin caerse? Porque no hubo error alguno. Ese avión no se cayó porque el efecto de la ley de la aerodinámica fue superior a la ley de la gravedad. La ley de la aerodinámica venció a la ley de la gravedad. De igual manera, un creyente no cae en pecado, cuando  el deseo del Espíritu es superior al deseo de la carne. Pablo dice en Gálatas 5:17 que el deseo del Espíritu se opone al deseo de la carne; para que la carne no haga lo que quisiere. La  ley del Espíritu de vida venció a la ley del pecado. ¿Por qué si puedes ir de triunfo  en triunfo sobre la carne? Porque la ley de la vida venció a la ley de la muerte.

El centro de tu vida es un reinado en vida eterna. Todos los días debes reinar en esa vida, porque Ya eres más que vencedor. , ¿Para qué te hicieron más que vencedor?  Para que disfrutes a Cristo. El que anda en Cristo no satisface a la carne. Ahí está la victoria de los victoriosos. La victoria es una actitud de triunfo. Victoria significa “descargar todo el peso de la derrota, liberar la carga del pesimismo, dejar de batallar”. Tú victoria es Cristo. Aquí ya no hay guerra sino victoria. No procures ganar la victoria, porque Cristo ya te hizo más que vencedor.

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