Cuando la Gracia Reina Pt. 2

Cuando la gracia reina, los legalistas ya no imponen su “lista de mandamientos” sobre nosotros. La gracia te enseña un nuevo estilo de victoria, un nuevo estilo de libertad, y un nuevo estilo de cristianismo vivencial. Un cristiano que está fortalecido por la vida de la gracia camina por fe y para fe. En este reinado no se anda por vista. En las iglesias de ley, la gente va a los cultos por vista: A ver que veo, a ver que me dice el profeta, a ver como se cae la hermana o el hermano al suelo, a ver que nueva visión hay en el ambiente, a ver a ver y a ver. Eso no es reinado, eso es sensacionalismo.

Los legalistas enfatizan la obligación de la vida cristiana y los sensacionalistas en la emoción de la vida cristiana. Pero los de la gracia enfatizamos la vida de Cristo. Una vida cristiana gobernada por la ley es manejada por la imposición; pero un estilo de vida donde reina la gracia es guiado por el deseo del Espíritu Santo. Cuando la gracia reina, no reinan los deseos de la carne; ni los deseos del legalista, ni los deseos del emocionalista, ni los deseos del apóstol, ni los deseos del pastor, ni los deseos de la familia, sino los deseos del Espíritu de Dios. Pablo dice en Colosenses 2:6 : “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andan en él”.  Recibir al Señor es nacer del Señor, porque lo es nacido del Espíritu, espíritu es.

Tú eres un espíritu nacido de El. Tú naciste en Cristo para reinar. Tú naciste del deseo del Espíritu Santo, entonces, Qué debes hacer? Debes andar en los deseos del Espíritu Santo. ¿Y qué son los deseos del Espíritu Santo? Son deseos santos y saludables, edificantes y confortantes. La gracia crea deseos santos. Cuando la gracia reina, reinan deseos santos en ti. Debemos caminar bajo Su gracia. Debemos andar de la misma manera que entramos a este evangelio. Si tú entraste a este evangelio recibiendo ritos, legalismo y rudimentos, debes dejar ya esos rudimentos para poder reinar en vida y libertad; pero si tú has entrado a este evangelio en libertad continúa de la misma manera. Cuando la gracia reina somos motivados para servir no por demandas externas, sino por los deseos ulteriores del Espíritu Santo. El que es guiado por esos santos deseos del Espíritu, ese es el que reina en gracia y libertad.

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