Cuando la Gracia Reina Pt. 1

“Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”. Romanos 5:21

El pecado de Adán fue el pecado que en Hebreos 9:26 Cristo con su muerte quitó de en medio, ¿Por qué lo quitó? Porque ese pecado estaba reinando para muerte del hombre. Observa que el pecado y la muerte están personificados como si el pecado fuera un emperador y la muerte su imperio, es por eso, que el pecado de Adán era el que tenía el imperio de la muerte y esto es lo que el apóstol llama en Hebreos 2:14 diablo. Este fue el diablo que Cristo destruyó con su muerte. En la cruz no fue destruido un “espíritu diablo” volador e invisible, lo que fue destruido fue el pecado de Adán, porque Pablo dice en Romanos 5:16 que “…el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación”. Fue destruido el pecado de condenación, esto es el diablo que nosotros teníamos.

Este era el diablo que nos poseía, que nos atormentaba, que nos tenía bajo su poder y señorío. Hace dos mil años ya fuimos liberados del señorío del pecado, por eso, Pablo dice en Romanos 6:14 que “…el pecado no se enseñoreará de vosotros”. Cuando Cristo murió quitó de en medio a este diablo llamado pecado de Adán, ¿Para qué? Para que pudiera reinar la gracia, es por esa razón, Pablo dice en Romanos 6:21 que “…así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”.Cuando Cristo murió hizo un traslado de esferas: Porque hemos pasado de muerte a vida; de ignorancia a conocimiento; de tinieblas a luz; del pecado a la justicia; de lo viejo a lo nuevo; y de la ley a la gracia, ¿En qué esfera debemos estar? En la esfera donde la gracia reina. La vida cristiana consiste en caminar bajo Su gracia, no bajo la gracia de ningún apostolozo ni pastorazo.

Cuando la gracia reina ya no estás ni bajo la ley, ni bajo el pecado ni bajo la muerte. Estas tres cosas no son tu cobertura, no son tu reinado. Dios ya quitó eso para que tú reines. Dios ya despejó el área de aquellos escombros para que tú surjas y te superes, es decir para que reines en vida y libertad.Cuando la gracia reina esa reina te libera del legalismo, fanatismo, misticismo, ayunismo, vigilismo, programismo, diablismo, santurronismo, lloriqueismo, visticismo, y todo lo que termina en “ismo”.

Cuando la gracia reina no necesitas un comando apostólico ni pastoral religioso que patrulle tus actuaciones o dictamine con artículos denominacionales tu comportamiento. Una iglesia donde no reina la gracia, a los miembros los adoctrinan con reglas religiosas: No toques, no hagas, no manejes, no gustes, no vayas, no oigas gracia, no te pongas esto y ponte aquello etc. Cuando uno no camina bajo Su gracia, tratan de educarlo y controlarlo religiosamente a través de reglas donde no hay descanso espiritual. Dios te ha llamado a los recreos del reposo. El reposo que Israel no obtuvo en Canaán, en Cristo ya lo tienes; porque el apóstol dice en Hebreos 4:10 “…el que ha entrado en Su reposo, también ha reposado de sus obras…”. ¡Suelta esas cargas religiosas! Suelta esa conciencia culpable. Suelta ese legalismo. Suelta esa iglesia religiosa. Sáfate de esos sistemas que no te predican el reinado del resucitado, sino el “señorío” de sus señores, amos y jefes de religiones.

El Señor Jesús dijo en Mateo 11:28 “Venid a mi todos y yo os haré descansar”, ¿Cómo es posible que si dices estar en Cristo hace tantos años, no estés descansado, sino cargado”. A ti te están cargando los líderes que no están en gracia. El Canaán del nuevo pacto es la gracia. Aquí fluye leche y miel. Aquí se ve reinado. Aquí nos posicionamos para poseer y disfrutar a Cristo. ¡Esto si es el autentico evangelio!, el que tú necesitas y estabas buscando desde hace muchos años. Si llegaste a gracia y paz, abraza tus posiciones y tus posesiones espirituales para que reines en vida y libertad. Abraza una posición de descanso. La gracia no es licencia para ser flojo, pasivo y perezoso. El flojo no está reinando en vida sino en pereza. ¡Sacúdete esa  flojera! Y aviva los talentos que Dios te ha dado. La gracia es la habilidad que nos ha sido dada para servir, para amar, para educar a otros en este conocimiento, para ganar a otros a esta libertad.

Cuando la gracia reina, los legalistas ya no imponen su “lista de mandamientos” sobre nosotros. La gracia te enseña un nuevo estilo de victoria, un nuevo estilo de libertad, y un nuevo estilo de cristianismo vivencial. Un cristiano que está fortalecido por la vida de la gracia camina por fe y para fe. En este reinado no se anda por vista. En las iglesias de ley, la gente va a los cultos por vista: A ver que veo, a ver que me dice el profeta, a ver como se cae la hermana o el hermano al suelo, a ver que nueva visión hay en el ambiente, a ver a ver y a ver. Eso no es reinado, eso es sensacionalismo.

Los legalistas enfatizan la obligación de la vida cristiana y los sensacionalistas en la emoción de la vida cristiana. Pero los de la gracia enfatizamos la vida de Cristo. Una vida cristiana gobernada por la ley es manejada por la imposición; pero un estilo de vida donde reina la gracia es guiado por el deseo del Espíritu Santo. Cuando la gracia reina, no reinan los deseos de la carne; ni los deseos del legalista, ni los deseos del emocionalista, ni los deseos del apóstol, ni los deseos del pastor, ni los deseos de la familia, sino los deseos del Espíritu de Dios. Pablo dice en Colosenses 2:6 : “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andan en él”.  Recibir al Señor es nacer del Señor, porque lo es nacido del Espíritu, espíritu es.

Tú eres un espíritu nacido de El. Tú naciste en Cristo para reinar. Tú naciste del deseo del Espíritu Santo, entonces, Qué debes hacer? Debes andar en los deseos del Espíritu Santo. ¿Y qué son los deseos del Espíritu Santo? Son deseos santos y saludables, edificantes y confortantes. La gracia crea deseos santos. Cuando la gracia reina, reinan deseos santos en ti. Debemos caminar bajo Su gracia. Debemos andar de la misma manera que entramos a este evangelio. Si tú entraste a este evangelio recibiendo ritos, legalismo y rudimentos, debes dejar ya esos rudimentos para poder reinar en vida y libertad; pero si tú has entrado a este evangelio en libertad continúa de la misma manera. Cuando la gracia reina somos motivados para servir no por demandas externas, sino por los deseos ulteriores del Espíritu Santo. El que es guiado por esos santos deseos del Espíritu, ese es el que reina en gracia y libertad.

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