El Reino de Tu Mente Pt. 1

Jeremías 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

El profeta Jeremías hace una sinonimia entre la palabra mente y corazón. El dice que el camino que haz de andar lo traza tú propia mente y el fruto de tus obras lo dictamina tú corazón. La palabra corazón viene del griego kardia y significa toda la actividad mental y moral del hombre. Nuestro corazón está compuesto por nuestra mente, emoción, voluntad y conciencia. La mente es sinónima del corazón. Dónde está el corazón está la mente, por eso, quiero edificarte con el tema “el reino de tú mente”. La mente es un reino porque tú mismo estableces la ley y el gobierno que quieres que allí predomine. Ni Dios ni lo que llaman diablo se te pueden meter en la mente sin tú consentimiento. Eres tú el que determina el reinado de tú propia mente. El Señor Jesús dijo en Mateo 15:19 que “del corazón salen los malos pensamientos…”. Un mal pensamiento de te puede crear un día malo, un sentimiento malo, una circunstancia mala, un ambiente malo. Los días malos los produce tú mente en malos pensamientos.

Dice Romanos 7:25 “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Observa que Pablo dice “Yo mismo con la mente sirvo”. ¿Qué es la mente? Es el asiento de tu consciencia reflexiva. Ella es la que te hace comprender y percibir las cosas. La mente hace las cosas por su propia cuenta. No es que “algo” o “alguien” que me entró a la mente y me hizo hacer esa cosa buena o mala. Eres tú mismo el que viajas con tú mente hacia ese “algo” o hacia ese “alguien”.La mente es un reino y tú eres el único responsable de todo lo que sale de allá adentro. Fíjate que la mente de uno puede servir a una de dos leyes: o a la ley de Dios o a la ley del pecado. Cuando tú pones la mente a servirle a Dios, ella se convierte en una mente espiritual; pero cuando la pones al servicio del pecado, se convierte en una mente carnal. Pablo dice en Romanos 8:5 que “los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Tú mente es lo que piensas y eres en la carne o en el Espíritu. Y ¿Cómo piensas en el Espíritu? En Filipenses 4:8 encontramos: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Tú eres verdadero cuando piensas en lo que es verdadero, en todo lo amable y en todo lo justo. A Dios se le sirve con la mente; pero a Dios también se le ofrenda con la mente.

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