Hijos y Señores

La escritura remarca que el nombre de Dios es temible, que su nombre es torre fuerte y que a ese nombre corramos para refugio.

En el tiempo de los hebreos era hasta delicado pronunciar ese nombre. Aún se hacía y se hace con sumo cuidado, respeto y reverencia, quizás no por el nombre en sí mismo, sino por lo que representaba para todo el pueblo de Israel. Ese nombre en su raíz tiene encerrado el mismo significado que Pablo en el Nuevo Testamento utiliza cuando se refiere a Padre cuando habla de la adopción y el Abba Padre.

¿No es glorioso que desde el comienzo y la en formación del hombre Dios se exprese como Padre?

Esta es la razón que hablaba Jesús cuando hacia referencia al Padre y precisamente era la que irritaba a los fariseos y religiosos de aquellos tiempos. No podían entender que de la manera en que Jesús caminaba y se expresaba, ellos podrían hacerlo. No entendían porque habían levantado su propia barrera, la establecieron el día que Moisés murió y aparatosamente se sentaron (casi diría se “atornillaron”) en la “cátedra “ de Moisés para no permitir que fuera el Padre el que se sentara y desde allí les revelara e iluminara su corazón ensombrecido por la soberbia.

Ellos vivían como el hermano mayor del hijo prodigo, servia al Padre pero desconocía los beneficios de ser Hijo. Tanto que se enojó cuando su hermano regresó y lleno de celos no quería entrar a la fiesta que se hacía en honor del que se había ido lejos.

El Padre esta listo para celebrar el retorno de muchos. Tu y yo estamos invitados a entrar a ese banquete. No sea que desconociendo nuestra posición de hijos tomemos la actitud del hermano mayor. Viendo ese panorama en la parábola, considere esta pregunta: ¿Quien estaba perdido, El prodigo o el Mayor?

Creo que como el mayor, hay muchos perdidos en la casa que los que se encuentran en “lejanas provincias”.

A la luz de todo esto recordemos como los términos de “Lordship” y “Sonship” van a la par.

Solo hay y debe de haber un Señor. Como el Salmista declara: Quien es el Rey de Gloria? Jehová……” Su Señorío es la expresión de su poder y de su dominio. Los Hijos somos la extensión de ese poder y la representación de ese reino. A través de el “Sonship” representamos correctamente al Padre y extendemos así Su dominio en la tierra.

Cuantos como el hermano mayor saben que son Hijos pero no son la representación de ese poder y dominio. Era tan escaso estos principios en el hijo mayor que aun desconocía que los cabritos del campo eran de El junto con todo lo que poseía el Padre.

Note que es a través del Señorío del Padre que gozamos de estas cosas. Somos Señores por ser hijos pero el sigue siendo Señor y El mismo se garantizo esto al llamarnos: ¡Hijos!

Cuando toda esa luz viene sobre la vida de los hijos comienza el proceso. Luego notamos la progresión del proceso al ver que Dios comenzó a separar aquellas cosas que El sabe que traerán desvíos y revolcones en nuestro caminar.

Parte del libro: “Del Aceite al Oro”

Por Julio Sotero

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