¿QUE ESTAS SACRIFICANDO? Prt. 2

¿Cuál es nuestra responsabilidad con el templo del cuerpo? Glorificar a Dios en este cuerpo. Hay unos por ahí, que dicen que como <el espíritu ya es salvo, entonces, hagamos con el cuerpo lo que queramos> esos son los que predican la gracia con licencia para pecar y eso es una falsedad. Pablo dice que <debemos presentar nuestro cuerpo en sacrificio agradable>.

Tú cuerpo tiene que ser agradable a Dios. Algo agradable es algo que satisface. Los religiosos de las Iglesias creen que una hermana agradable es aquella que se viste de monja, bien remilgada, uñas sin pintar, pelo largo sin arreglar y cara lavada sin ataviar. Ellos dicen que esas son las santas, las consagradas, las que le agradan a Dios. Pero ¿Qué es lo que estás viendo en ellas? Estas viendo un cuerpo con faldas largas de santurronería. (Hablo de las que se visten con esa pretensión).

Lo santo no tiene nada que ver con faldas ni medias veladas, ni ayunos ni vigilias. En esas iglesias religiosas se cree que eso es presentarse en sacrificio vivo, pero eso es un sacrificio muerto, porque los trapos no santifican a nadie ni dan vida espiritual. Viste decentemente y en orden evitando la indecente forma de vestir.

¿Qué debes hacer morir en el madero de tu cuerpo? Colosenses 3:5 dice Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

Observa que lo “terrenal” de nosotros es el cuerpo. Tú eres una tierra muy activa. Tú eres un “terrenal” con pasiones desordenadas. Por eso es que Pablo dice en Romanos 6:12 <No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias>.

Si tu cuerpo está lleno de pasiones desordenadas, ¿En dónde debes sacrificar o hacer morir esas concupiscencias o deseos? En el madero de tu propio cuerpo. Si Jesús llevó nuestros pecados en Su cuerpo, de igual modo, tu debes hacer morir esas pasiones en tu propio cuerpo. Si de tu cuerpo se levantan, en tu cuerpo también se mueren. ¿Cómo hacemos morir? ¿Cómo hacemos el sacrificio en el madero de nuestro cuerpo? Desechando y despojando esas prácticas del cuerpo, Pablo dice en Romanos 8:13 dice porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Aplica la crucifixión a esas obras de la carne. Una obra de la carne es una manifestación del cuerpo. El cuerpo es el vehículo de los hábitos y en ese madero de tu cuerpo mata esos hábitos del cuerpo para que tu cuerpo sea santo y agradable al Señor. No los mates con ayunos ni penitencias, sino con dominio propio, con determinación radical y obediencia al Espíritu.

No es el cuerpo, sino sus hábitos los que debemos hacer morir.  Tu cuerpo necesita ser redimido de esas actividades pecaminosas y es posible cuando te pones en obediencia con el Espíritu Santo que mora en tu cuerpo. Solamente por el Espíritu es que puedes matar esos hábitos en el madero de tu propio cuerpo.

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