DILE ADIOS A LOS LIMITES

Dios anhela que entendamos que nuestro proceso no es el final. Todavía no hemos terminado, sería mejor pensar y creer que apenas estamos dando solo los primeros pasos.

Aquellos que hicieron grandes cosas para Dios, tuvieron una virtud que los destacó sobre el resto, no se hicieron sino que fueron los protagonistas de sus respectivas historias porque aprendieron a remover sus límites. Y desde la perspectiva de sus logros o yerros aprendieron a poner distancia, a separar entre sus propias limitaciones y así dieron paso a las grandezas de Dios.

Abraham trastornó su zona de comodidad al salir de su tierra y de su parentela. Moisés removió su zona de comodidad al obedecer y pararse en fe delante de Faraón. Josué fue más allá de sus límites cuando aceptó el desafío de asumir el liderazgo después de Moisés.

Toda la Biblia esta llena de ejemplos de gente que removió y traspasó sus límites para llegar a ser quienes Dios quería que ellos fueran. El apóstol Pablo dejó de lado su cultura, sus costumbres y aún sus tradiciones religiosas para llegar, llevar ya alcanzar con las buenas nuevas a los gentiles.

Es importante entender que Dios hará “mucho más” de lo que pedimos o entendemos, porque todo lo que necesitamos de Dios ya fue otorgado. Si aprendemos los principios de la Palabra de Dios y caminamos en esos principios; el Poder de Dios se activará en nuestra vida y veremos lo que Dios ha provisto. No hay nada más poderoso en la tierra que un concepto. Nuestros conceptos son la suma de nuestras ideas. Me atrevería decir que los conceptos son tan poderosos que tienen la capacidad de “neutralizar” la Palabra de Dios.

¿Es una audacia decir esto?

Por supuesto que la Palabra de Dios está sobre todos los hombres pero si yo no dejo que ella misma se asiente sobre mi vida, quiere decir que estoy antepo- niendo mis propios conceptos sobre lo que Dios dice. Se hacen más fuertes mis creencias que lo que pueda aportarme o indicarme la Palabra. En definitiva considero a mi razón como si estuviera por encima de las razones de Dios para mi propia vida. En el Evangelio según Marcos, capítulo 7 verso 9 la palabra escrita como tradición (en griego: paradosis) significa transmisión o precepto. De esa palabra surge la palabra “paradigma”. Si los preceptos son la suma de los conceptos, quiere decir que una idea errónea acerca de la Palabra, tenderá siempre a “invalidar” la Palabra, no porque esta deja de ser sino porque yo la considero como inferior a mis propios conceptos.

Las primeras limitaciones que hay que traspasar es nuestra mentalidad. Es en la “fábrica de nuestros pensamientos” donde el juego de la “renuncia” viene a golpear y debilitar el ritmo de la carrera. Alinear con Dios y fortalecer tus pensamientos hará evitar la tragedia de rendirte antes de tiempo. Muchos claudican porque no quieren manejar correctamente sus pensamientos y aun renovarlos, prefieren abandonar la carrera, renunciar y dejar a un lado todo lo que han invertido o preparado para disputar la carrera de sus vidas. Traspasar los límites es descubrir a través de la disciplina la capacidad y habilidad que aún no sabemos que está allí, esperando despertar como gigante.

Parte del libro: “Llego el Día”. Por Julio Sotero

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