El CID Campeón

Cuando pienso en el CID, viene a mi memoria las gran historia de Rodrigo Díaz,
mejor conocido como Cid. Fue un caballero castellano durante el desarrollo de la
Península Ibérica a finales del siglo XI. De allí se conoce las famosas aventura del
Campeón, del Cantar del mio Cid. Que gran obra de la literatura española. Hoy dia
hay otros CID que tambien dejan una historia no muy inspiradora.

Estos son lo que desechan todo rápido. Cuando no hay resultados, no evalúan las
razones, entran en el facilismo de dejar todo. Son los que tienen mentalidad de “CID”
(Cómodo, Instantáneo, Desechable). Solo desean la cosa rápida y por no ver los resultados
inmediatos lo desechan. Este tipo de actitud se ha extendido a muchas áreas de su vida.
Hay matrimonios “CID”: no funcionan, no dialogan, no luchan, desechan la pareja.
Esta mentalidad “CID” ha hecho que gente con destino no lleguen lejos pero es en esa espera
que Dios desarrolla el carácter del hombre.

Observa la claridad de la Biblia “corramos con paciencia la carrera que tenemos delante”. No
dice que la corramos rápidamente. Sino que la corramos con paciencia. Por falta de esa paciencia
pasamos por alto el significado de todo el trato de Dios con nuestras vidas. No asociamos que
lo pasado es parte de un plan más grande aun que nosotros mismos y que por lo general
tiene que ver con generaciones. Veamos la vida de José.

Todo lo que pasó, también con sus hermanos, fue preparado, orquestado y diseñado en los
cielos, porque lo que vendría era más grande de lo que el propio José podía imaginar.
De sus lomos surgiría la salvación no solo para su propio grupo familiar sino que vendría gran
parte de la identidad que una nación portaría a través de los siglos y la historia.
José se convirtió en corredor de largo alcance a los 17 años. Su entrenamiento y sus carreras
cortas habían comenzado a partir de los sueños y visiones que Dios cargaba en él cada noche.

Cuando dispuso su corazón a compartir lo que tenía de parte de Dios, indudablemente sonó
el disparo que daba comienzo a su propia carrera, la cual pasó por desiertos, desprecios, burlas,
abandonos, cisternas, rechazos, esclavitud, tentaciones, cárcel. Indudablemente se extendió en el
tiempo, pero le hizo llegar hasta en el trono de Egipto.Pasaron 22 años cuando los hermanos de
José se presentaron ante él, ¿Era el final de la carrera? No, solo otra etapa, otra situación
con distinto escenario. José los reconoció, Dios estaba con José, siempre.

De la misma manera debes saber que Dios está contigo, cubriéndote aún en medio de tu carrera,
tal como lo hacen los asistentes que arrojan agua sobre el cansado corredor o el público que da
aliento a los competidores.

Sigue tu carrera. Tienes el mejor entrenador del mundo: El Espíritu Santo, el cual te esta guiando
a toda verdad y esta dirijiendo tus pasos.

“ Me invocará y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré;
lo saciaré de larga vida y le haré ver mi salvación.”
Salmo 91:15-16

Parte del libro: “Llego el Día”. Por Julio Sotero

Puede Adquirir el Libro a través de nuestra pagina Web.

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