No Hay Nada Nuevo

El hombre busca alternativas mas rápidas para desarrollarse y ver realizados sus sueños espirituales corriendo así el destino de los hombres que edificaban la Torre de Babel, su desobediencia solo tenían un objetivo y este no era llegar al cielo sino el de hacerse un nombre, una posición, un “status”. Cuantos hoy día trabajan para hacerse un nombre, un reconocimiento o cierto lugar en lo concilios, menospreciando así a Aquel que los llamado de las tinieblas a la luz Admirable. Algunos a la verdad predican por contienda o vanagloria pero otros de buena voluntad. (Filipenses 1:15)

Todo creyente tiene, -como todo en la vida- , un comienzo. El nuevo nacimiento no es el final de una carrera, sino el comienzo de un sistema de vida nuevo. Es doloroso ver creyentes que comienzan su caminar cristiano sirviendo y luego de algunas “profecías” sienten que ya es el tiempo de su “gran viaje” y salen corriendo a ejercer su ministerio. Veo y oigo personas decir: recoger un vaso del suelo!, acomodar una silla!, limpiar un baño, atender un enfermo… “Dios me habló ayer en el servicio y dijo que tenia un llamado; ya pasé esa etapa de recoger cosas y atender personas.

Yo me pregunto, ¿Que etapa? Vemos como por falta de visión perece el pueblo. También por la falta de pueblo adulto y obediente perece una visión.

Estamos rodeados de un pueblo esperando una voz, una señal, algo que afirme que lo que están haciendo esté bien pero no como confirmación a lo que Dios anhela sino para salir rápidamente, para “escapar” por la vía más corta y sentirse realizados ministerialmente porque le dijeron una vez que sobre sus vidas había un llamado de Dios.

Hoy día hay una obsesión por la mano de Dios en lo que El pueda hacer. Oímos los : “sálvame”, “bendíceme”, “háganme”, de la gente con más frecuencia, pero todo no es más que un clamor ficticio, lo que se ambiciona es realización personal y no servicio a Dios.

Permítame hacer un alto aquí y traer algo a la luz. Cuando permitimos que Dios sea el todo en nosotros nuestra perspectiva de las cosas de Dios cambia. No es lo mismo cristianismo que evangelio. El cristianismo hoy día sea institucionalizado, produciendo solo obras y miembros pero el anhelo del verdadero Evangelio es producir hijos.

Una persona puede estar congregándose por años y no haber sido alcanzado o no haber experimentado el amor del Padre, recuerda que nuestra naturaleza caída nos hace huir. Por eso es que Dios nos alcanza., es El el que viene a nuestro encuentro. El sentirse y vivir como hijo viene por revelación. Eso fue lo que le dijo Jesús a Pedro: “No te lo revelo carne ni sangre, sino el Padre que esta en los cielos.”

Permítame definir lo que he entendido y visto por cristianismo moderno: Es, en gran parte un entretenimiento, originado en la necesidad, apremios y urgencias pero centrado solo y meramente en la satisfacción personal del hombre. A eso se ha llegado. Pero nuestra esperanza debe de estar en lo que Jesús dijo: “Orad de esta manera….. Venga Tu Reino.”

EL ESPIRITU DEL REINO rompe con todo patrón que el hombre caído halla desarrollado para sobrevivir.

Al declarar que venga su Reino no solo estamos proclamando proféticamente el deseo del Padre sino estamos comenzando a caminar en el destino profético que siempre ha existido en la mente del Padre para con sus hijos que es gobernar junto con El. Este es tu tiempo. Levantate a Reinar con El..

Recuerda lo que Pablo le dice a Timoteo: “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras.” (2Tim.1:9)

Parte del libro: “Del Aceite al Oro”

Por Julio Sotero

Puede Adquirir el Libro a través de nuestra pagina Web.

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