¡A todos nos llega el Día!

Para muchos… días buenos, para otros…días menos buenos; tan diferente como la vieja frase: “ver el vaso medio vacío o verlo medio lleno”.

A todos nos llega el día donde pensamos que será uno lleno de esperanza, o de expectativas. Tendremos la capacidad y la posibilidad de probar lo que hemos venido aprendiendo, y como niños de escuela elemental -que una vez aprendieron algo- quieren ponerlo en práctica para así dar a conocer lo nuevo que han aprendido.

Esta actitud puede ponernos en una posición extremadamente delicada, porque -como en aquellas primeras enseñanzas- se nos puede calificar como el que más sabe, el que busca solo aprobación para poder ganar favores o reconocimientos delante de los demás.

Pensamos que porque tenemos o hemos conocido algo nuevo, ese algo es para todo el mundo.

Así cuando nos encontramos en medio de un grupo de personas no resistimos la terapéutica tentación de hablar, de comunicar, de expresarnos porque somos lleva- dos a creer o a pensar que si no participamos estamos dando un mensaje -a la gente que nos rodea- que no sabemos nada o al menos de que nuestra ignorancia es bien notoria.

Dejamos de valorar la importancia del silencio.

Hablando, creemos demostrar que estamos en la onda de la conversación; que no hemos quedado atrás ni en la retaguardia de lo que están diciendo a nuestro alrededor.

Pero aunque permanezcamos con nuestra boca cerrada verdaderamente a todos nos LLEGA el DIA.

Días en los cuales Dios nos da la capacidad de probarnos a nosotros mismos y apreciar que Él ha confiado talentos muy preciosos en estos vasos de barro que decimos ser.

Claro que en ocasiones derramamos a tierra lo que con gran sacrificio nos han entregado y confiado.

Creo que el problema no es con el tesoro que Dios ha depositado en nosotros, sino que no administramos ni guardamos el “barro” con el cual fuimos constituidos.

¡Llegó el Día!.., exclaman las parejas que se esforzaron durante meses para preparar su boda, su fiesta, los brindis, la celebración…pero, tristemente en ocasio- nes y al cabo de un tiempo se olvidaron de los decorados, la lista de invitados, los pasteles, los arreglos, el vestido, la ceremonia, los votos y las promesas, … llega la separación.

¿Por qué?

Porque solo se prepararon para un día de fiesta, pero no para toda la vida.

Esta es la gran diferencia que a su vez puede ser la causa de las tragedias en las cuales nos vemos sumer- gidos en más oportunidades de las que imaginamos.

Caben otras preguntas: ¿Te estás preparando para un día? ¿Para una celebración? o ¿Para toda la vida?

Determinar correctamente nuestras actitudes establecerá sin lugar a dudas el resto de los días. Aquellos donde los invitados se retiran, la luna de miel pasa, y el retrato que refleja el amoroso abrazo se lo intenta esconder en algún olvidado cajón o por el contrario: a medida que pasen los días y los años otros retratos comienzan a verse en los distintos lugares de la casa, confirmando que lo que un día se prometió sigue vigente, es real y valorado cada día.

Recuerda: vida eternal no tiene que ver con cantidad sino con calidad. Claro que hablar de eternidad es hablar de totalidad, pero es fundamental de cómo te prepares para ese futuro, porque será un reflejo de cómo

vas a vivir la vida mientras estés caminando en la tierra antes de emprender el viaje hacia el cielo.

Los hijos de Israel se prepararon para salir de Egipto.

Estuvieron 430 años siendo parte de un sistema que los oprimía, los esclavizaba y los frustraba.

Dios envió a Moisés y lo usó como instrumento de salida y preparación, de abandonar lo viejo para alcanzar lo nuevo… ¡Llegó el Día! …para ellos.

Cuando llega el día todo es fiesta, regocijo; pero luego de eso el pueblo entra al desierto, atrás quedan las ollas llenas de carne, los ajos y las cebollas… el pueblo camina, da los primeros pasos, se enfrenta al proceso, va hacia el lugar soñado, hacia la tierra prometida.

Pero evidentemente ese mismo pueblo estaba más pendiente de su liberación que de su formación.

Formación es el producto final de aquello que comenzo solo con prepararte, disciplinarte y desarrollar habitos que te fueron llevando a realizar aquello para lo cual fuiste creado. ¡Llegó el Día!..Cuando se exponen tus verdaderas motivaciones para poseer lo que Dios ha determinado para ti. Es a través de este proceso que comienzas a experimentar el valor que el Padre Celestial a impartido sobre ti como hijo de la casa. Esto se llama tener :IDENTIDAD. Es de este valor que te da el Padre, no importando tu condición lo que eres y fundamentalmente lo que llegarás a ser para asi representar correctamente al Padre y Su Reino.

Llegará día y será para ti el día más esperado de toda tu vida. Pero debes considerar que también es el día que espera el Señor.

Día que -después de los procesos y transiciones-puedas glorificar a Dios a través de lo que haces; sobrepasar obstáculos, recoger cosecha,vivir el Reino de Dios y hacer Su Voluntad sobre la tierra y sobre tu propia vida

Llegó el Día de enfrentar tus propias limitaciones y poder ir sobre ellas para así alcanzar todo lo que Dios ha declarado sobre tu vida. Como expreso el entrenador deportivo Vince Lombardi: “Si aceptas perder nunca verás la Victoria.” ¡LLEGÓ tu DÍA!

Puedes adquirir el Libro Llego El Dia  en nuestra web

Autor JULIO SOTERO

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