Se Quito El Velo

“Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

2 Corintios 3:12-18

 

 

En Juan 1:17 encontramos dos pactos representados por dos personajes: por Moisés y por Jesucristo, el texto dice: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” Moisés fue el mediador de la ley y Jesucristo fue el mediador de la gracia y la verdad. El último profeta del pacto de la ley fue Jesús, porque Romanos 10:4 dice que el fin de la ley es Cristo. Mateo 5:17 dice que Cristo no vino para abrogarla, sino para cumplirla. Todos los judíos se guiaban desde Moisés hasta Jesús por las tablas de piedra de la ley, pero todos los creyentes en Cristo deben guiarse por las tablas de carne del corazón, porque el que escribe la palabra en el corazón es el Espíritu del Dios vivo. Pablo dice en 2 Corintios 3:6 que “las tablas de piedra era letra muerta”, esa letra de la ley sólo le hacía exigencias a los hombres desde Moisés hasta Juan y nunca pudo darles vida, Pablo dice en Gálatas 3:21 que “Si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley”. La ley mataba al hombre desde Moisés hasta Jesús, Romanos 7:9 dice “pero venido el mandamiento, el pecado revivió,  yo morí”.

Pablo dice en 2 Corintios 3:6 que Dios “nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”. La gente desde Moisés hasta Jesús vivía bajo un pacto de letra muerta. Ese pacto fue con gloria, pero esa gloria solamente resplandeció en el rostro de Moisés (Éxodo 34:29,35). Pero esa gloria del Sinaí en Moisés era temporal y por ende se desvanecía. Pero la gloria de Dios se manifestó en la faz de Cristo. Cristo es la gloria del ministerio del espíritu de justificación que es superior a la gloria del ministerio de condenación para  muerte, Romanos 5:13,18,20-21. El ministerio del nuevo pacto de la gracia, es un pacto del espíritu que vivifica, que nos pone a reinar en vida, Romanos 5:17. El ministerio del nuevo pacto sólo posee la gloria de Cristo y lleva hijos a la gloria, Hebreos 2:10.

Estar en Cristo, es entrar a un nuevo pacto, y el que está en este nuevo pacto está en gracia y en gracia hay un cambio de pacto: de condenación para muerte a justificación para vida eterna, de una gloria temporal a una gloria eterna. En el antiguo pacto, Moisés mientras hablaba al pueblo, mantenía descubierto su rostro glorificado, pero cuando terminaba, tenía que ocultar su rostro con un velo para que el pueblo no viera el fin de su ministerio de ley que había de ser abolido. Pero en el nuevo pacto, Pablo no tenía velo y podía hablar francamente del ministerio del nuevo pacto, sin disimular ni ocultar su rostro.

¿Qué es lo que habría de ser abolido? Es el antiguo pacto de la ley, es la letra muerta, es Moisés. Pablo dice en 2 Corintios 3:14  14Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. El velo de Moisés es el embotamiento de los creyentes judaizantes, ¿Qué es un creyente judaizante? Es uno que lee el antiguo pacto, que lee a Moisés. Un embotamiento es una ceguera espiritual. Cuando Cristo vino, los israelitas no vieron en él el fin de la ley, ¿Por qué? Porque su entendimiento acerca de Cristo estaban embotado. La verdad es que los judíos fueron endurecidos por Dios, para no ver en Cristo el fin de la ley, Romanos 11:7,25. El único que puede quitar el velo de Moisés de un judío o de un gentil que todavía hasta el día de hoy lee el antiguo pacto, es Cristo. El velo es ceguera espiritual, es falta de revelación. Hoy en día son muchos los líderes y creyentes que todavía tiene el velo de Moisés en su corazón o entendimiento, son ciegos espirituales que no han visto que por Cristo el velo es quitado. ¿Por qué muchos todavía tiene el velo de Moisés? Porque todavía siguen leyendo a Moisés. El Pentateuco se solía leer en las sinagogas, pero en la actualidad todavía se sigue leyendo a Moisés. Cuando un Pastor le lee a Moisés a la iglesia, lo mete en Moisés, lo ambientiza en la ley, lo lleva al ministerio de condenación y de muerte. Nosotros tenemos que dejar a Moisés para poder ver en Cristo la realidad, el nuevo pacto, la gracia, y la vida.

Cuando un creyente novotestamentario lee a Moisés, sigue a Moisés, todavía no está convertido al Señor, ¿Por qué? Porque su corazón todavía está en ley, su entendimiento tiene el velo de Moisés; pero cuando Dios le alumbre el entendimiento, su corazón se volverá a Cristo, y el velo le será quitado. Volver el corazón al Señor es quitar el velo de Moisés. El velo de Moisés es esclavitud a las obras de la ley, por eso Pablo dijo en el V:17 “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” Donde está Moisés hay esclavitud, pero donde está el Señor, está el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad, ¿Dónde? Libertad en el entendimiento y también en el corazón. El Espíritu del Señor nos libera de la letra de la ley, nos saca debajo de ese velo de Moisés, Gálatas 2:4 dice “y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud.” ¿Qué tenemos los que estamos verdaderamente convertidos al Señor? Tenemos libertad, ¿Libertad de qué? Libertad de la esclavitud. Pablo llama “falsos hermanos” a los que tratan de judaizar, ¿Qué es judaizar? Es reducir a esclavitud.

Pablo le dice a los Gálatas 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” Cuídate de los falsos hermanos, líderes y predicadores de Moisés que sólo entran a la iglesia de gracia para espiar la libertad de los santos, para tratar de reducirlos a esclavitud. ¿Qué pretenden estos falsos hermanos? Pretenden ponerte de nuevo el velo de Moisés. En Gálatas 2:5 Pablo dijo: “a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.” La actitud de uno que disfruta en Cristo la libertad del Espíritu del Señor es no someterse a esos pobres  y débiles rudimentos de la ley, para que la verdad del evangelio de la gracia esté firme.

Los que estamos en gracia somos diferentes a los creyentes judaizantes. Ellos tienen el velo puesto en sus mentes y corazones, pero nosotros, los ministros del nuevo pacto, no tenemos ningún velo, a cara descubierta, miramos y reflejamos como un espejo la gloria del Señor y así sin velo somos transformados de gloria en gloria en Su misma imagen. Si nuestra cara o entendimiento está descubierto, significa que nuestro corazón se ha convertido al Señor, el velo se nos ha quitado, y el Espíritu del Señor nos ha librado de la esclavitud, del velo de Moisés, de la ley, del antiguo pacto. La verdadera conversión al Señor consiste en ser librado de la esclavitud, del velo, y de la ley. Pablo después de hablarle a los corintios del ministerio del nuevo pacto, habló de los ministros del nuevo pacto. ¿Qué es un ministro del nuevo pacto? Es aquel que se ha convertido de Moisés a Cristo, es aquel que velo se le ha quitado, es aquel que ministra no conforme a la letra muerta de la ley, sino conforme al espíritu que vivifica. Pablo dice en 2 Corintios 4:1,2 “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.” ¿Qué más es un ministro del nuevo pacto? Es aquel que ha recibido el ministerio de la gracia, es uno que ha renunciado a lo oculto, a lo vergonzoso, es el que no anda con astucia, que no adultera la palabra de Dios.

Los ministros del antiguo pacto van desde Moisés hasta Juan Bautista, y los ministros del nuevo pacto van desde la primera venida de Cristo hasta Su segunda venida. Los ministros del nuevo pacto estamos llamados a predicar y a enseñar el evangelio completo de la gracia de Dios. Este es el evangelio no de las sombras sino de las realidades cumplidas en Cristo Jesús.  Este es el evangelio sin velo, es el evangelio descubierto. Este es el evangelio que no adultera la palabra revelada de Dios. Esta es la gracia que quita el velo de Moisés.

 

Proximo Blog: 3/14/2011

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